LA IRONÍA DEL QUERER



La ironía del querer


Solemos decir que el amor es ciego, pero en la obra de Pedro Bon, la ceguera no es una condición, sino una elección. Bajo el título La Ironía del Querer, esta serie de óleos explora la ceguera electiva: ese mecanismo de defensa mediante el cual decidimos, conscientemente, no ver la realidad para poder seguir amando.

A través de una técnica que se detiene en la sensualidad de la piel y la riqueza de las telas, el artista nos seduce visualmente para confrontarnos con una verdad incómoda: el enamoramiento es un acto de edición. Los protagonistas de estas obras llevan los ojos cubiertos no porque no puedan ver, sino porque no quieren hacerlo. La venda actúa aquí como un muro de contención contra los defectos del otro, contra las incompatibilidades y contra ese sufrimiento sutil que a menudo acompaña al afecto.

La ironía reside en la contradicción de la experiencia amorosa: buscamos la verdad en el otro, pero construimos ficciones para soportarla. Estas vendas son metáforas de las señales de alerta que ignoramos y del dolor que normalizamos con tal de mantener intacta la ilusión del deseo.

En La Ironía del Querer, lo estético y lo doloroso conviven en el mismo lienzo. Bon nos invita a preguntarnos: ¿Cuánto de nuestra felicidad depende de lo que elegimos ocultar? Una obra que nos recuerda que, a veces, la oscuridad es el único lugar donde nos sentimos seguros para amar.

 

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The Irony of Loving


It is often said that love is blind, but in the work of Pedro Bon, blindness is not a condition, but a choice. Under the title La Ironía del Querer, this series of oil paintings explores "elective blindness": that defense mechanism through which we consciously decide not to see reality in order to continue loving.

Through a realistic technique that dwells on the sensuality of skin and the richness of fabrics, the artist visually seduces us to confront an uncomfortable truth: falling in love is an act of editing. The protagonists of these works have their eyes covered not because they cannot see, but because they do not want to. The blindfold acts here as a containment wall against the other’s flaws, against incompatibilities, and against the subtle suffering that often accompanies affection.

The irony lies in the contradiction of the romantic experience: we seek truth in the other, yet we construct fictions to endure it. These blindfolds are metaphors for the warning signs we ignore and the pain we normalize to keep the illusion of desire intact.

In La Ironía del Querer, the aesthetic and the painful coexist on the same canvas. Bon invites us to ask ourselves: How much of our happiness depends on what we choose to conceal? A work that reminds us that, sometimes, darkness is the only place where we feel safe enough to love.


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